Ya no había esperanza. Los ejércitos de hombres-robots, seres orgánicos sin emociones ni ideales; más que obedecer, se acercaba al último refugio que quedaba en el desierto de Atacama, La Esmeralda. Lock sabía lo que tenía que hacer, con gran parte de sus guerreros muertos, no quería que estos terminará como La Masacre de la Escuela Santa María, esa historia que tantas veces había leído en su infancia, antes de la Gran Guerra.
Lock era un guerrero de elite del Canelo Roto, que le asignaron proteger La Esmeralda y su gente de los hombres-robots, que masacraban sin piedad todo lo que veían, exceptuando a sus oscuros maestros, Los Particulares, un grupo de familias adineradas que desde un principio, han querido que existiera un solo tipo de pensamiento en el Chile, el suyo para controlar a sus obreros, generando la Gran Guerra que acabaría con todo tipo de ideal. Es por eso que se formo Canelo Roto para detener a Los Particulares. Lock, a pesar de su apariencia de bruto. con su gran espada aserrada y escudo, él era un gran estratega y combatiendo inteligente. Tenía ese aspecto casi barbárico, por la razón de que su maestro siempre le decía “Se más de lo que ven” y eso siempre le ha dado la victoria en todas las batallas y combates mano a mano que a tenido durante su carrera. Sin embargo, la que tendría que librar en el desierto de Atacama, al velar por los niños, mujeres y hombres, podría resultar su única gran derrota. A menos que tenga que usar esa técnica...
“Se más de lo que ven” resonaba una y otra vez en la cabeza de Lock, mientras mecánicamente avanzaba el ejercito de hombres-robots frente suyo y las miradas de sus guerreros lo rodeaban con incertidumbre. Éste, en una arranque de nostalgia, saca a relucir su colgante, que era la representación de su tótem animal, el cual era el Tiranosaurio Rex, y como poseído por la Diosa inspiradora, Lock ordena que la mitad de sus hombres, establecieran un perímetro de defensa alrededor de La Esmeralda, mientras que todos lo demás se quedarán junto a los civiles del lugar para preparar un escape por la montaña, en la cual estaba inserta el refugio, si es que la defensas perimetrales fallaran. Los guerreros se observaron con perplejidad a tales ordenes y uno de ellos le pregunta a su líder, “¿Y no atacaremos?” y Lock responde “No, yo solo haré el ataque”. Diciendo eso pesca su espada y escudo, y se va a la vanguardia a recibir a sus enemigos. Sus últimas palabras fueron “Resistan todo lo que puedan y salven a esa gente”.
El escudo resistía los disparos de los hombres-robots, mientras Lock avanzaba, sin embargo, sabía que no duraría para siempre. Así que él se detuvo y enteró el escudo, sin que no dejara de protegerlo, para luego hacer lo mismo con su gran espada, la cual emitió un grabe sonido metalizado que resonó en la tierra. Así sin más que hacer, Éste se sienta en el suelo y se pone a respirar lentamente, mientras sus enemigos avanzaba con indiferencia hacia él. Una enorme aura roja, sobre sale detrás del escudo. Los hombres-robots intenta procesar lo que ven, pero el aprendizaje insertado en sus cerebros no tiene los datos al respecto. El aura cada vez sea hace más y más grande, hasta formar un gran lagarto bípedo, un Tiranosaurio Rex, en que cuyo interior se veía flotando a Lock, quien había aplicado una técnica de desdoblamiento del cuerpo astral, que su maestro le enseño. Pero él había perfeccionado a un nivel nunca antes visto.
Lock, seguí teniendo en mente la palabras de su maestro, “Se más de lo que ven”, mientras ataca con ferocidad sus enemigos, que intentaban en vano de atravesar el aura roja que lo cubría, con sus armas energéticas y de proyectil. Él sabía que tal vez no ganaría en esta batalla, pero algo era seguro, éste mostraría que es algo más de lo que aparenta....










Cruda
Es una buena historia pero le falta cocción.
Saludos sangrientos
Blood