En memoria de mi tía Mónica Bastías,
que encuentres la paz a la cual mereces
Siento como mi vida se extingue como una vela que no le queda cera ni hilo para consumir. Fui madre, esposa, tía, madrina, profesora de educación física, viajera, pensadora y tanta otras cosas para la gente que me conoció y amó que sería una lista muy larga y tediosa de enumerar, además de no ser el objetivo de este último legado que dejo al mundo o por lo menos a mi familia. Perdí la batalla contra uno de los males del mundo, pero no era ningún científico loco con delirios de grandeza ni menos un demonio extra-dimensional venido de un lugar donde las cosas no son como aquí, fui vencida por el cáncer, a pesar de los esfuerzos de mi amado esposo para tratar de vencer al este mal y las nefastas consecuencias de la quimioterapia. Sin embargo, no me siento derrotada por ello.
No les hablare en este escrito sobre mis conversaciones con el Dios lobotomizado y ciego que vaga por el universo al compás de las flautas, de mis incursiones a una dimensión donde los seres mitológicos y la magia son tan reales como el aire ni mucho menos del descubrimiento de un valle perdido en la Patagonia Chile-Argentina donde aún existen milodones y plesiosaurios, además, de no mencionar mis contactos con seres a base de silicio que viven en una de las lunas de júpiter y de los libros de la biblioteca de Alejandría que encontré en el Persa Bío-Bío (entre otras cosas), ya que todo eso fue expresado por otros escritores que me conocieron o simplemente tuvieron la habilidad psíquica para intuir mis aventuras. Lo que pretendo con estas palabras mundanas es que no quiero ser recordada por mi aspecto deplorable en que me encuentro, sino que me recuerden como viví a lo largo de mi vida que se escapa a cada segundo que respiro y de la sonrisa que reflejaba siempre a las personas que me veían o las fotografías que me sacaban. Eso debe ser cuidado como si fuera la joya más valiosa que pueden tener...
Ahora que estoy terminado de escribir mi legado, estoy lista para mi última y gran aventura. La que todo tendremos que rendir cuentas alguna vez de nuestras vidas y que no hay vuelta atrás... De verdad tengo algo de miedo, ya que no se lo que me espera al otro lado, pero debo usarlo para darme el valor necesario y poder mirar de frente a la muerte, mostrándome siempre digna...











Una gran mujer
Namasté Black Hole, me gustó mucho este Testeamento. Está lleno de amor, de vivencias casi diría místicas pero, sobre todo habla de una gran mujer. De esas que dejan huella en la vida de los demás, porque aprendemos de sus ejemplos.
Felicitaciones.