Amores Fugases

Era la misma rutina de siempre. Despertar, ducharse, desayuno, trabajo, almuerzo, regresar y dormir. Aunque debes en cuando ocurría un “¡Casi te matan!”. Al no ver un vehículo, durante el trayecto hogar-casa. Sin embargo, a pesar de la monotonía, Rodrigo se daba un pequeño “gustillo”. Cada mañana de ida al trabajo, él se colocaba frente de una ventana y la miraba. Observando cada detalle de su figura y oscura pigmentación. Pensando en las cosas que podía hacer juntos. Las sensaciones que podría experimentar los dos. Sin duda, era una marea de estimulaciones, que poco podría comprender. Casi como una devoción religiosa.

Sin duda, Rodrigo estaba loco por ella. Al punto, de poder escuchar como lo llamaba. “Se que me deseas. Quieres puro tenerme entre tus manos. Pues, ven y hazme tuya”, era lo que podía percibir en su cabeza. Casi no podía aguantarse las ganas. Pero cuando ya iba tomar una decisión, se daba cuenta que estaba atrasado. Las ganas desaparecían y se ponía en movimiento, como muchos más, hacia su destino. Dejando atrás la ventana del parador de la armería. Deseando que alguna día, esa pistola sería suya para sacarlo de su propia monotonía.

|

Comentarios

muy bueno, al principio parece que solo esta fantaseando con suicidarse, pero despue suno piensa que podria ser algo peor, y con muchas mas muertes.

Responder

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS

Comentarios recientes

Cerrar