Al Compañero Presidente

Era un terco y un necio en conjunto.

Pero tenía buenas ideas e intenciones,

Como todo buen gobernante.

Aunque el resultado, no fuera el deseado.

¡Todo se fue a la mierda!.


¡Tranqui!, ¡Tranqui!.

No te sulfures camarada.

En parte no fue toda la culpa del compañero presidente.

La izquierda y la derecha hicieron lo suyo.

Arruinar al país, con un asalto coordinado sin comunicarse.

Después de todo,

No hagas que tu izquierda se entere de lo que haga tu derecha” y viceversa.

Así fueron las cosas, mi querido proletariado.

Mientras empresarios conspiraban de la mano con los Estados del norte,

Los llamados “Marxistas”, un concepto mal interpretado,

Asumieron que tenían privilegios.


Quitaron terrenos, apunta de hoz y martillos.

Mandando algunos, al patio de los callados.

A pesar de que algunos dueños, con sudor y respeto,

Lograron tener un pedacito de cielo.

Sin llevar apellidos ingleses, alemanes y europeos.

Apellidos que delatarán su fortuna hereditaria.

Pero las injurias, no quedan por ahí

Ni tampoco por allá.

Los regalos del compañero presidente,

Se quedaban en las calles, sin ser estrenados

Ni una sola vez.

No todos eran de tradición costurera,

Aunque el chanco chino era muy rico.


Pero no hablamos más de esas traiciones,

Como las de los obreros que ser creyeron jefes

Y no hicieron avanzar la “industria” de país.

Pero, ¿Qué más se podía esperar de Chile?.

Sí los ricos no entendían el comunismo y el socialismo.

Menos lo haría la gente pobre.

Así fue, que no negaste con el dedo al sol.

Estabas dispuesto a renunciar para ese 11 de septiembre.

Por ello, se adelanto los planes.

¿De que servía un golpe el 18, sí renunciaba antes el compañero?


Pero las balaceras no quedaron hay.

No, señor, no quedaron hay.

Sistemáticamente mataron a los que sabían de la tirada de toalla,

Para no arruinar los diecisiete años de “gobierno militar”.

Bajo las ordenes de la mujer detrás del milico,

Que aspiraba ser, como el Huacho Riquelme.

Pero pocos se enteraron de estos hechos y al final,

El compañero presidente, quedo como un héroe

Del pueblo por el pueblo.

Que nunca dio el brazo a torcer,

Hasta que le dispararon.

Un hecho que aún sigue en duda.


Pero ya basta de escribir.

Es tarde para hablar de cosas que nunca he visto.

Hay que ser respetuoso con la gente que ha sufrido,

Antes y después de Allende.

Ellos lo han pasado mal y algunos, aún no se han encontrado.

Hasta un número considerables de soldados,

La vieron peludas y difíciles.

Ya no se puede hacer nada con esas traiciones.

Venidas por ambos lados.

Sólo recordar Allende, como el necio de buenas ideas

Que fue en vida...

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